
La directora ejecutiva de ONUSIDA, Winnie Byanyima, advirtió hoy que la reducción drástica de la financiación estadounidense para programas de VIH podría llevar a un aumento significativo de la mortalidad y las infecciones por VIH, retrocediendo décadas de avances. Según la responsable de la agencia de la ONU que coordina la lucha contra el VIH/SIDA, los recortes podrían resultar en hasta 6,3 millones de muertes adicionales en los próximos cuatro años, si no se restablece el apoyo financiero.
Byanyima subrayó que esta situación podría devolver la lucha contra el VIH a los niveles de mortalidad registrados en las décadas de 1990 y 2000, un periodo en el que la pandemia de SIDA alcanzó cifras alarmantes. En 2023, las muertes relacionadas con el VIH fueron de 600.000 a nivel mundial, pero se espera un aumento drástico en los próximos años, con 8,7 millones de nuevas infecciones proyectadas.
La preocupación está centrada en los recortes a PEPFAR (Plan de Emergencia del Presidente para Aliviar el SIDA), una iniciativa clave de EE. UU. iniciada en 2003, que ha salvado más de 26 millones de vidas. En particular, Byanyima destacó que las mujeres y las niñas, especialmente en África, se verán gravemente afectadas, ya que más del 60% de las nuevas infecciones entre jóvenes en el continente se dan entre ellas. En países como la República Democrática del Congo (RDC), los recortes podrían afectar a más de 400.000 personas que actualmente reciben tratamiento antirretroviral gracias a la financiación de PEPFAR.
La falta de recursos también ha provocado el cierre de centros de salud y el despido de personal sanitario vital para la distribución de medicamentos y la atención de pacientes. Esto ha aumentado la vulnerabilidad de las comunidades más necesitadas, sobre todo en regiones como África Oriental y Meridional, que concentran más del 50% de los casos de VIH a nivel global.
La directora de ONUSIDA hizo un urgente llamamiento al presidente de EE. UU. para que se reconsidere la reducción de fondos y se restablezca la financiación, advirtiendo que el impacto de la retirada de la ayuda sería devastador para los países más afectados. En sus palabras, “la repentina retirada de la ayuda para salvar vidas está teniendo un impacto devastador en todos los países, especialmente en África, pero también en Asia y América Latina”.
A medida que la crisis sanitaria se intensifica, las agencias humanitarias, como ACNUR y la OIM, también han reportado efectos negativos de los recortes en otros sectores de la ayuda humanitaria, afectando a miles de personas desplazadas por conflictos y otras crisis.
En conclusión, la comunidad internacional, y en particular Estados Unidos, debe considerar con urgencia las consecuencias de estos recortes en la lucha contra el VIH/SIDA. Según ONUSIDA, actualmente hay aproximadamente 40 millones de personas viviendo con VIH en todo el mundo, y si no se toman medidas inmediatas, las pérdidas humanas podrían ser incalculables.